domingo, 25 de septiembre de 2016

Nena bien

"Ella congela miles de instantes"
Y después se va,
un rato se va.
Se despoja del dolor
y de la ropa que aprieta.
Nada va a servir después
si se va a acostar pensando
en cosas que no se tocan.
Solo se perciben:
como el dolor,
o el amor.
El amor que no duele,
porque el amor no duele.
Sana.
El reloj marca la una de la madrugada.
No podés tocar el tiempo, nena.
"Ya sé, sí"
Mañana,
mañana las heridas de la mente
sanarán.
Pero hoy,
hoy dormí bien.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Una vez y otra vez

El otro día dije que no iba a tratar de entender cosas que se me hacen lejanas, pero, es mentira. Lo hice para calmar mi desesperación por la empatía, por esa cosa casi sin querer que se me resbala y se quiere parar en los zapatos del otro, o al lado igual. Entender, entender, entender. "Las cosas se dan, entendés?" Sí.
Las paredes se rajan de a poquito, los pisos se van abriendo, los techos se caen. Las casas abandonadas fueron abandonadas. Puede pasar que se nos olvide el sonido de la voz de alguien, el otro día pensé en eso. Pensarlo es más triste que vivirlo? Tan desgarrante sensación. Las llamadas a veces no llegan, o dejan de llegar. Sí, pero llegan otras.
Todos conocemos el miedo, en mayor o menor medida.
Esperar a veces se hace largo, a veces la espera es insaciable como las ganas o la ansiedad.
En el bondi vi que las personas sienten que no llegan, el viaje se les hace largo, o capaz a mí. Igual todos parecen tranquilos y la persona que se me sentó al lado me pidió permiso. "Sí, claro". Está bien.
Yo no creo en los discursos de "todo está tan perdido". Perdón pero no. No es verdad. Tan ojos cerrados. Ven con los ojos cerrados, si todas estas otras personas están despiertas por agradecer y por hacer sentir cosas a los demás, miran a los ojos y se ríen con desconocidos. Para mí están todos ahí esperando (algo, alguien, a ellos).
Alguien se animó a hablarte, alguien se animó a mirar y sonreír, en vez de bajar la cabeza. Alguien se animó a expresar sus pensamientos en una canción. Alguien quiere a otro alguien. Alguien ama.
También creo que muchas cosas tienen otra vuelta y, también, que está todo más o menos ahí. Es verdad, a veces no. Y es que somos más que eso, más que el miedo que sentimos, más que la sensación de disconformidad, más que el "no me animo", más siempre más. Algunas personas te lo hacen saber, algunas personas te quieren y te lo hacen saber. Me entendés? No sé si me explico.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Relatos no tan ajenos

El pelo le caía de alguna manera todavía no inventada. El color de su piel y de sus labios; se concentraban todos los matices ahí (en el mismo lugar, a la misma hora). Esperaba sentada en un murito, o sentada en el piso, no me acuerdo (¿esperar qué?). Casi siempre coincidía con la inspiración de sus pensamientos y sus palabras. No sé si esperaba situaciones o momentos, no sé si le gustaba observar o imaginar, pero su mirada se estrellaba como si fuese más que eso, como si los desencuentros en la vida fueran otra cosa. Las paredes de las casas ajenas están queriendo decir algo, creo. Parecen cuadros colgados en el aire, en las chimeneas inexistentes.
No se quiere despegar tanto de lo que existe, de lo que no. Se ve desde tan lejos.
"¿Qué es estar en la misma sintonía con las personas?". Se mira las piernas. No sabemos responder algo así, tan simple. Algunas veces pensaba y aparecían subtítulos. "Me gusta cómo soñás aunque después nada sea verdad".
Navegaba entre los cuentos no contados y los sueños todavía no hechos realidad. El miedo se va transformando en cosas lindas y entiende que a veces la independencia se puede transformar en dependencia, unos minutos. Cuesta entender, cuesta crecer. Y el sol se va, aunque después vuelva. La lluvia también, Cecilia.