lunes, 11 de abril de 2016

Deshacer

Los ojos un poco tristes,
casi cansados.
Tanto miedo y tan pocas razones.
Espirales que llegaban
a lugares irracionales.
Abrazos que calmaban
un rato, solo un rato.
Pero dejaban claras muchas cosas.
Y el dolor, ese dolor:
tan agudo y transparente,
casi inexistente pero real.
La conciencia tan pesada
y llena de culpa.
Sonaban poemas y canciones
tan acordes a hoy,
a estos días.
Un poco grises,
un poco aliviadores.

Fluir

Despierta ya, nena.
Fue solo un sueño.
Un sueño de amar
o de miedo.
Un sueño de los intensos.
Deberías entender
que faltan muchas cosas
por entender.
Pero es tanto
y es tanto vivir.
Es tanto el cansancio
y la paz y el no entender las cosas.
Y el llorar y el bailar.
Hoy bailaste, nena, otra vez.
Esos pies y esas piernas
que danzan y se entregan
al sentir.
A esa libertad,
que son todas las libertades.
Son un conjunto de mares
y sombras que se conocen.
Y otra vez entendiste.
Y soñás y te despertás
y danzás, y amás.