jueves, 31 de marzo de 2016

La pantalla de las ovejas

El otro día acostada casi por dormir volví a pensar a dónde se van las ovejas, y por qué "las cuentan" para dormir.
Se supone que uno visualiza en la mente una especie de pantalla por donde pasan los pensamientos y por donde van a pasar las ovejas. Pero, de dónde vienen. A dónde van. Después de que las ovejas saltan no vuelven a pasar por el mismo lugar. No es un ciclo, no son las mismas ovejas, son distintas. Cada una sigue su camino. Entonces pensé en qué sigue luego de pasar esa pantalla fija de ovejas y un obstáculo. La corrí a la derecha pero podría haber sido a la izquierda (aunque cambiaría "a dónde van" por "de dónde vienen"). Igual me interesaban las dos cosas. Y por un momento me hicieron acordar a las personas de nuestras vidas. Algunas son las fijas, las que están más tiempo (como la valla por donde saltan las ovejas) y las que se van o pasan con el tiempo (como las ovejas principales). Porque en realidad son todas principales. Algunas en un momento y otras en otro. Pero están. Lo bueno es que siguen todas las ovejas un camino. Hay una valla y muchas ovejas en cada persona.

domingo, 27 de marzo de 2016

Los domingos no tienen la culpa

No sé si alguien
sepa consolarme
como lo necesito
los domingos.
No los culpo.
Solo que no me alcanzan
a entender
porque no alcanzo
a explicar.
Y viste que no me gusta
esperar pero espero.
Y una canción me hace llorar,
es la misma de siempre.
Hoy no me desperté bien
ya de entrada,
pero es domingo.
Y se entiende,
o no.
Me gusta pensar eso.
Me gusta consolarme con eso.
Solo sé hacerlo.
Capaz me nublo la vista
a prepo
para no ver que
los domingos no tienen la culpa.
Yo solo me permito
hacerlo todo hoy.
Me permito mirar para adentro.
Hoy,
día tan gris pero triste.
Tan nudo en la garganta.
Tan canción que hace llorar.

martes, 15 de marzo de 2016

Conectar

Bailabas sin bailar.
Y soñabas sin dormir.
Y me contaste todas las cosas que te daban miedo.
Vos sabés que guardo tus secretos,
y guardo los míos.
Ahora te escondiste en las sombras,
tus sombras.
Y tocaste una canción con los dedos.
Te presté atención, vos no me viste.
Tuviste miedo de lo que vayan a pensar
y cantaste de nuevo,
(otra canción que no la escribió nadie),
de nuevo.
Te dejaste guiar por tus impulsos.
Sos tan vos. No esperás más.
Caminás con tan poca pausa,
y afirmás tantas cosas que no existen.
Tenés los sentimientos más limpios,
es que los tenés tan claros.
Y ves el cielo, y entendés,
y las estrellas y tus miedos.
Me contaste de tus pausas y de tus costumbres.
Te escuché como adormecida,
porque me acordé del momento exacto
en el que caés en el sueño más profundo y más real.
Y te escuché tanto.
No paraste de cantar, y te escuché.
Cuando escribo de tus momentos (mis momentos),
me acuerdo
y hago énfasis en la profundidad de tus miradas.
Tan libres, tanta paz.

Relatos de cuando me miro al espejo y entiendo cosas que se conectan y que están acá.

domingo, 13 de marzo de 2016

No mires para abajo

Está bien que todavía te asusten algunas cosas. Por ahora no tenés superpoderes. (O sí, pero no con esto). El plan de escape no salió bien. Seguís caminando por la pared. Pero cuando tenés ganas todavía te podés sentar y eso es lo que seguís rescatando. Sí, ya sé. Son una serie de inventos que todavía no llegás a conocer. Y cuando miraste para ahí, los ojos te seguían. Y proyectaste en la luna. En la luna tan grande y brillante luna. Pero cuando se esconde te vi pedirle que se quede, y no la seguiste más. Solo la esperaste hasta mañana. ¿Cuánta vida encontraste? No intento no pensar porque sería insano y no sería yo pero mirá esa luna, de nuevo. Escuchá el sonido del casi otoño. Ese aire que ya se fue. Y no hablamos más de "tristeza" o "felicidad", lo vemos en otras cosas, en otras definiciones. Y vos lo entendés (sé que lo hacés) y yo lo entiendo. Y nos da miedo porque hay cosas y momentos que no conocemos (todavía). A vos te da miedo. ¿Cuántas verdades de esas conocés? ¿Cuántas son de verdad? Igual yo te entiendo, porque me entiendo.