lunes, 23 de noviembre de 2015

Sola con los fantasmas

Estoy acá, sentada, y todo me pesa tanto. Estoy tan conmigo misma. Hay un silencio que lo escucho, se hace presente cuando no escucho voces. Las voces que soy yo, voces llenas de desesperación.
Yo ya estuve acá, ya tuve estas ideas y estos pensamientos; ya tuve estos miedos y estas dudas; este nudo en la garganta. Este dolor en la cabeza que no es un dolor de cabeza, es un dolor que muestra cansancio, cansancio mental. Las horas que lleva pensando esta cabeza y dando vueltas y no entendiendo.
Pero es como si todo lo inventara dentro de mi mente: ellos vuelven y me vuelve el alma. Se estacionan en mis emociones, quiero que se queden. Quiero que me abracen para demostrarme que este contacto físico va a dar contra estos monstruos. Si se van, me dejan sola con mis fantasmas. Fantasmas tan desconocidos pero tan presentes, (son tan fuertes).

- Me siento mal.
- ¿Qué te pasa ahora?.
- Este miedo no soy yo.

viernes, 13 de noviembre de 2015

A veces pasa

Mis manos me daban a entender lo que estaba pasando. Los nervios y la ansiedad se apoderaban de mí. Nadie más que yo entendía la situación pero todos menos yo podían ponerla en palabras.
Los momentos nuevos se me hacían irreconocibles. En realidad los conocía pero siempre eran como una nueva instancia. No me gusta verme acá, no me gusta verme así. Esta vulnerabilidad y este temblor. Este temblor que soy yo (pero no soy yo), que está en mi cuerpo y en mi autoestima. Estos pensamientos negros que acá no van, este sentimiento.

Y un abrazo, se va. Miedo, más miedo. Otro abrazo, se va.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Carta a mi yo adulto

No te olvides. No pierdas esa chispa y esas ganas de ser. No camines con la mirada perdida. Y si se te pierde, tené las ganas de encontrarla, como ahora. Aprovechá todas las cosas lindas que existen, hasta de las más comunes. No te olvides.
Espero que hayas aprendido a no perder el tiempo con personas tóxicas, que no sienten pasión. ¿Te acordás cuando te ponías triste con los días feos? Decías que los veías tristes pero ahora espero que los estés disfrutando, que tu felicidad no depende del tiempo, tu felicidad depende de vos.
Seguramente sigas hablando mucho, siempre con ganas de decir cosas.
Por favor, decime que seguís disfrutando de la música tanto como antes, que seguís bailando frente al espejo (pero también frente a los demás), que seguís discutiendo cuando no estás de acuerdo. Decime que no se te cansó la mirada (tanto como a muchos adultos).
Ojalá sigas pensando que el amor nos va a salvar.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El cambio

Ese agujero que abrí en la realidad para entrar al lugar de las luces, y mi esencia. Y nadé, yo me vi nadar entre mis deseos. Estiré los brazos y entendí todo esto que me costaba entender. No hay nada tan difícil, todo eso que me asqueaba. En realidad había transformado algunas cosas, cuando no tenía la visión clara, cuando me acostaba en posición fetal. Pero estoy tan iluminada y tan real. Tan yo y tan apasionada. No le temo a mis fantasmas, no le temo a la oscuridad. El espejo ahora es un amigo, nos abrazamos, nos perdonamos.

martes, 3 de noviembre de 2015

Ideas confusas

Nunca me expreso como me quisiera expresar. Bueno, sí. Pero no. Mi percepción es que cuando quiero decir algo lo digo, pero no lo digo como me gustaría decirlo. Es como si en mi mente lo formara de una manera y cuando lo expongo a los demás lo transformo en muchas palabras, muchos gestos con las manos pero al final se deforma.
Ahí me doy cuenta de que no estoy conforme con lo que expresé, "yo no quise decir eso así". Pero ya no puedo volver para atrás porque voy a entreverar la idea, o mi cabeza.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Este dolor de cabeza

A mi no me gusta sentirme así. No me gusta sentir los sentidos tan duros que no me dejan llorar, este límite sin desesperación. Los ojos secos pero las manos transpiradas. Siento la cabeza como un casco que se va quebrando, como un vidrio. Ay, este dolor, que se calle, no lo soporto más. ¿Cuál es el límite del dolor? Si este es el máximo del dolor que creo aguantar. Volvé para atrás, hijo de puta, me hacés mierda. Se me va hasta el estómago y lo revuelve tanto que parece una licuadora. CALMAAAATE. No se calma. Voy a vomitar, listo, lo va a conseguir. Pero no, ¿qué hace sentir más mal que las ganas de vomitar? Seguir teniéndolas sin vomitar. Seguro tengo un tumor acá, un tumor más grande que todo mi cuerpo. Salí, tumor, salí, dolor. No, ¿qué tumor? Me autoengaño. Este dolor tan intenso está lleno de preocupaciones y miedos. Este dolor es mío. Este dolor es toda la mierda de los pensamientos malos.