lunes, 31 de agosto de 2015

Las caras

Me gustan mucho las caras. Me gusta mucho mirar las caras. Están llenas de expresiones. Por ejemplo, cuando le decís algo a alguien, lo primero que hace es una expresión o un gesto; aunque después quiera retractarse, uno se queda con esa primera expresión que hizo, porque fue lo que sintió en el momento (por algo le salió eso).
Las caras son muy particulares. Están los ojos, que para mi gusto son lo más importante en una cara, porque tienen a las miradas. Y las miradas son las que hablan, porque por la boca salen las palabras pensadas, las palabras ya procesadas pero las miradas te dicen lo que realmente te está pasando por la mente, lo que realmente la mente está maquinando. La mirada mira para abajo, para arriba, hace cerrar los ojos, quiere salir corriendo, quiere decir mil cosas. 
La sonrisa, el gesto de una sonrisa. Es el gesto que puede cambiar para bien el día de una persona. Capaz solo necesitaba que alguien le haga esa mueca y desde ahí se pone a pensar en una canción, en lo verde del pasto, en lo simple de las cosas.
Las personas deberían frenar un poco más para observar los gestos y las expresiones de los otros. Escuchar más las palabras, hablar pero también prestar mucha atención. Siempre prestar mucha atención.

domingo, 30 de agosto de 2015

Sofía

Se trata de disfrutar de tus risas, de disfrutar de tus palabras inmensas. No entiendo cómo sos tan vos, tan pura, tan infinita (si solo tenés casi 4 años). Las palabras que usás, las expresiones de las que te adueñaste. La manera en que me explicás las cosas. Esa interacción que les planteás a los demás cada vez que querés decir algo. Me hiciste conocer partes del mundo que no conocía. Un ser tan indefenso y tan fuerte, tan sana, tan expresiva, tan vos. Cada vez que me mirás con esos ojos enormes y celestes, yo te juro, Sofía, te juro que no me acuerdo de más nada; si tengo una preocupación incrustrada yo te juro que me la sacás. ¿Por qué sos tan sabia, si sos tan chiquita? ¿Por qué tenés en tu mente tantas palabras hermosas y complicadas para vos? Me hacés creer en tu vida, en la gente, me hacés creer que todo está bien, Sofia, me hacés creer en lo intenso de los sentimientos. Gracias por estos abrazos llenos de tranquilidad, gracias por quererme tanto. El mundo es un lio pero te voy a cuidar.

lunes, 24 de agosto de 2015

Llenos de nada

Me siento por fuera,
por fuera de sus casillas.
Por fuera de sus estigmas,
no me gustan.
No me gusta lo que piensan.
No los entiendo, 
no entiendo sus ojos,
sus ojos adentro de esa
burbuja,
burbuja llena de nada.
No se cuestionan,
están encerrados.
Encerrados en nada
porque no les importa nada.
Ni siquiera saben
lo que es la nada.
Ni siquiera se cuestionan lo que es.
Ni siquiera nada.
Me repugnan.
Los trato de entender,
pienso que capaz,
bueno, capaz ¿qué?
No me gustan, 
si están llenos de nada.
Pero después,
después viene lo que viene después,
después me siento culpable.
¿Por qué? x3
Capaz (a veces)
quiero no cuestionarme tanto todo.
Pero prefiero no vivir en la ignorancia.
No quiero estar nunca 
en ese lugar.
Nunca, 
nunca en la ignorancia.

Y separando términos:

capaz somos esto,
somos los sentimientos fuertes
encontrados.
Siempre sentimientos encontrados.
Personas que cuestionan,
se cuestionan.
Personas que no se conforman.
Personas que quiero en mi vida.
Así.

domingo, 23 de agosto de 2015

Verte dormir

Ojalá te acuestes en mis brazos, en mis piernas. Ojalá me mires con los ojitos cansados y los vayas cerrando. Ojalá te sientas como si nada más te preocupara. Solo quedarte dormido en mi, dejarte caer y plasmar tus caricias ya dormidas en mi piel. Ojalá te acaricie despacito para no interrumpirte el sueño, voy a saber que estás cansado, y que querés callar tu mente; estás tranquilo y mientras cerrás los ojos: vas a sonreír. Me vas a hacer saber que no necesitás nada más. Ojalá te mire y apoye cada vez más tu cara (ya inundado en el sueño) en mi panza. Ojalá te mire dormir. Ojalá me contagies esa paz que vos tenés y que yo admiro. Te acaricio por última vez y me duermo, tranquila. Tranquila de que por fin estás acá, conmigo.

sábado, 22 de agosto de 2015

Reíte

Es que la risa. 
No te hagas el serio, 
no frunzas el ceño. 

Reíte, si te quiero escuchar la risa,

aunque no esté al lado tuyo. 
Reíte tanto (hasta que sienta que tu risa me abraza).
Reíte que me aliviás, 
me voy a dejar caer en vos. 
Permiso. 

Estirá los brazos

y reíte, 
esperame 
y mostrame los dientes. 

Por favor, dejalos mirarte.
que te admiren la risa.

viernes, 21 de agosto de 2015

Besos

Besos con fuerza,
besos con sentimiento.

Besos con intensidad,
besos esperados.

Besos extrañables,
besos presentes.

Besos con amor,
besos con miradas.

Besos despacio,
besos suaves.

Besos repetitivos,
besos distintos.

Besos con caricias,
besos que transportan.

Hablar de besos,
sentir los besos,
amar los besos.

Tus besos,
mis besos.
Se encuentran. 

Reflejos de mi

Iba caminando,
mirando el piso.
No miraba las caras,
caras caminantes.
Caras con vida,
caras con rutina.

Estaba mezclada,
no estaba clara.
Como si fuera 
muchas palabras 
sin sentido.
Así me sentía.
Muchas ideas
sin concretarse.

Hasta que me frené,
me quedé parada.
Sin pensamientos,
sin caos.
Dejé correr el aire,
lo respiré.

Levanté la mirada,
me vi en el reflejo,
me vi en ese local,
lleno de espejos.
Me vi transparente,
me quise.
Me elegí,
me alegré.

Esto soy yo,
y me gusta.

Me gustan mis ideas,
me gusta lo que veo.
Me gustan los espejos.

Me dieron ganas de bailar,
pero me reí 
y seguí caminando.

(Ahora distinta a antes,
ahora sonriendo,
ahora feliz).

miércoles, 19 de agosto de 2015

Pensamiento pensante

El pensamiento sueña con no ser tan egoísta. Pensaba, a su vez, que no tenía que aparecer tanto. Hacía el doble del trabajo que hacía el cuerpo, aunque sabía que muchas veces hacían trabajo en equipo, que iban en conjunto. Le pasaba los pensamientos necesarios al cuerpo para poder mantenerlo bien, contento. A veces iba bien, pero a veces se le enredaban los dedos. Se miraba al espejo y no entendía el por qué. Se sentía culpable de estar causando el dolor, ese dolor que tanto asusta. El pensamiento sabía que era su culpa, pero ¿cómo hacía entenderle a la persona que era inconscientemente?, que no se sintiera así. Causaba muchos miedos, uno de ellos era dejar de tener el control. Basta, pedía a sí mismo que no molestara más. Que tenía que trabajar en conjunto para que funcionara bien, que tenía a cargo a alguien. Tenía que mantener las tareas en orden. Cada vez que la angustia se anidaba en la garganta y en el pecho, sabía que la persona se acostaba en el piso, en un sillón o en la cama y llevaba las rodillas al pecho; que a veces había lágrimas y a veces no; que a veces se sabían las causas de esta angustia y que a veces no. Cada vez que pasaba, el pensamiento volvía a sentirse sin poder, perdía realmente el control, quería salir por algún lado. Se sentía chiquito, no le gustaba. Se auto-pedía que se calmara, que así no iban a arreglar nada. Pero volvía a mirar al exterior y la persona seguía en posición de vulnerabilidad. Siempre sin saber el por qué. Es un dolor tan intenso y tan sin razones. Pero después de un ratito, sintió que la persona se durmió, sintió el silencio, el silencio de los pensamientos y del llanto. Se durmió. Pero no se había terminado, se calmó el pensamiento pero sabía que mañana había que volver a ocuparse de esto. Había que erradicarlo. De todas maneras, pudo darse cuenta de que esto era lo que le hacía sentir que estaba vivo, que había que darlos vuelta, que las razones para ser hermosos pensamientos eran muchos pero que tenía que ayudar a la persona a encontrarlos, era su deber. Y al fin (el pensamiento) se dio cuenta de que tiene un espacio importante, que vale esto, que siente todo esto y mucho más; que es lo más importante que tiene la persona, que es lo que la hace levantarse todos los días y seguir. 
Se despertó, hoy la garganta y el pecho estaban livianos. Hoy hizo que la persona se sienta con autoestima, con fuerza, con ganas. 

¡Hoy salvamos al mundo!

martes, 18 de agosto de 2015

Colores

Miré por la ventana, 
vi un montón de colores.
Me apoyé y me quedé un rato.
¿Cómo no los veía?
Si siempre estuvieron ahí.
¡Está lleno de colores!
Están los colores del arcoíris
pero también están el blanco y el negro,
las gamas del gris y los oscuros.
Todos formando lo que veo,
lo que vemos todos.
Algunos los escondimos,
no los quisimos ver.
Pero están ahi, 
¿no los ves?
Hoy mi ventana los deja pasar,
los veo en la pared,
(no se quieren ir).
Yo no quiero que se vayan.

Te quiero invitar 

a que te acerques 
a mi ventana,
conmigo.
A que los veas,
conmigo.

Ansiedad

Ahí voy, te juro que ahí voy. 
Esperame un minuto, ya salgo.
Necesito pensar.
Necesito esperarme.

No, si pienso dejo de estar preparada
para enfrentar los días.
No pienso más,
me da miedo pensar.

Adentro está dejando de llover, sí.
No la paso mal por fuera.
A veces mi cabeza hace llover,
pero creo que es para limpiarse.
Creo que, al fin,
estoy entendiendo todo esto.
Estoy entendiendo como funciona.
Entender lo entiendo,
me lo hacen entender,
me explican. 
Lo entiendo.
Pero mi mente y mi cuerpo, bueno.

A veces estoy en la calle y,
siento que se me mueven las cosas.
Siento que llamé a la ansiedad,
que me avisa que está llegando.
Y claro, yo con el pedazo de miedo
que me dejó, la echo.
Le digo que no la quiero ver más acá,
que no me haga cuestionarme más todo.
Le pido que me deje en paz.

Respiro, vuelvo.
Está todo bien, 
ya no me tengo que acordar de como era sufrir.
No tengo que pensar más en esto,
en la ansiedad que me da el tiempo.
La ansiedad que me dan los minutos,
que nunca pasan,
que pasan lentos.
Que me aterrorizan,
me dan asco.
La ansiedad que me dan las palabras,
algunas personas.

Pero la supe controlar cuando me di cuenta,
de que la llamaba con los pensamientos.
Respiro, vuelvo.
Está todo bien.
Estoy respirando viento.

domingo, 16 de agosto de 2015

Te estoy hablando a vos

Tengo miedo de que no me entiendas, de que en algún momento dejes de disfrutar de mi cuerpo, de mi mirada. Tengo miedo de querer tanto hasta que me duela el pecho. No tengo miedo de querer, tengo miedo de que vos no sientas la misma sensación, de que no sea tan fuerte. Quiero retractarme de lo que escribí recién porque ni siquiera es miedo a que pase eso. Es miedo al miedo. A mi propio miedo. Nunca voy a saber lo que te pase por la mente. Solamente voy a estar mirándote a los ojos cada vez que me cuentes con preocupación lo que te pasa, te voy a prestar atención, te voy a escuchar respirar, te voy a acariciar como si fueras el significado de la suavidad, te voy a sentir, te voy a admirar, te voy a querer. Te estoy hablando a vos, persona por la cual voy a sentir ese amor transparente. Persona que todavía no sé quien es. Te estoy hablando a vos, aunque no te conozca. O capaz sí.

sábado, 15 de agosto de 2015

Si no te dejás querer

Si no te dejás querer,
te lastimás y lastimás.

Si no te dejás querer,

te encerrás.

Si no te dejás querer,

creás una coraza.

Si no te dejás querer,

te alejás.

Si no te dejás querer,

vivís en silencio.

Si no te dejás querer,

te volvés individual.

Si no te dejás querer,

vas a seguir tocando cuerpos sin sentir.

Si no te dejás querer,

no me vas a dejar quererte.

viernes, 14 de agosto de 2015

Algo

¿No ves que me ahogo? Me da pánico no saber encontrar salidas, no estar "como hay que estar". Me da pánico decir que capaz no estoy tan bien pero no saber qué contestar cuando me pregunten el por qué. No sé el por qué. Sólo siento el vacío, este vacío. Lo vuelvo a sentir. No lo quiero más acá. No sé por qué está. A veces (siempre), cuando me da el coraje de pensar más profundamente, indago y me pierdo. Como si me metiera cada vez más a un túnel y me quede ahí, porque no hay ninguna puerta con una respuesta. Capaz no sea nada, o capaz sean muchas cosas. Capaz me inquieten muchas cosas. Claro que me inquietan muchas cosas. No me dejan tranquila ni un rato. Bueno, a veces sí. A veces consigo quedar en blanco. Lo aprovecho. Sé aprovechar esos momentos. Tampoco se llama estar mal esto, no me hace estar mal. Me hace estar intranquila, inquieta con todo, inquieta con las personas. No las entiendo, no entiendo a las personas, no nos entiendo. Funcionamos de una manera rarísima, complicada o capaz tan simple que me exaspera. Me exaspera lo simple, me exaspera lo complicado. Pero disfruto, sé disfrutar y sigo celebrando eso. Sigo celebrando poder festejar los momentos que me dejo en paz conmigo misma y con los demás. Porque al final es eso: al final es encontrar lo lindo de la intranquilidad. Paz. Y vuelvo.

Caminando

Camino para pensar,
camino para no pensar.

Voy caminando y disfruto,

disfruto de hacerlo.

Observo los gestos,

los gestos de la gente.
Los gestos de las manos,
de las caras.

Gente apurada,

gente enojada,
gente feliz,
gente enamorada,
gente equivocada,
gente aguantando lágrimas.

Cómo hay gente que no se cuestiona

de que cada uno somos realmente,
realmente un mundo.

Si juntáramos los pensamientos

de todas las personas que
caminan por la calle,
separaríamos por grupos.

Haríamos un conjunto de cosas 

que no se van a encontrar nunca.
Personas que no se van a encontrar nunca.
Sensaciones que no se van a encontrar nunca.
Personas y sensaciones que,
podrían haberse encontrado,
o no.

Pero sigue siendo difícil

ponernos en la piel del otro.
Sentir lo que siente el otro.

Porque cada uno va en su camino,

y si alguien
se detiene a mirar
a otra persona
a los ojos
en plena calle
queda mal, 
queda raro.

Encasillamos que eso es raro.

Somos raros.

jueves, 13 de agosto de 2015

Silencios

Saber disfrutar los silencios,
silencios no llenos de incomodidad,
silencios pacíficos,
llenos.
Silencios llenos.

Silencios acompañados,
alguien te acompaña a silenciarte,
(silenciar la mente).
Silenciás los pensamientos,
y todo está bien.

De repente sentís,
sentís mucho.
Porque pudiste silenciarte,
pudiste parar de pensar,
y empezaste a sentir.
Silencios arraigados,
silencios hermosos.
Silencios tibios.

Silencios con vos.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Mirar el sol

Te sentabas a mirar el sol,
y bajabas la cabeza cuando te molestaba.
Volvías a mirar el sol, 
sabiendo que iba a volver a pasar.

Como si cometieras el mismo error
una y otra vez (una y otra vez).

Lo seguías mirando,

hasta que se te llenaban los ojos de lágrimas.
Te ardían, estornudabas.
Pero te daba la sensación
de sentir mucha vida,
de respirar viento.

No entendías como los demás no hacían eso.

Y por qué nadie mira el sol,
por qué le rechazan la mirada.
No entienden nada.

martes, 11 de agosto de 2015

Este vacío

Es un vacío que ensordece,
vacío casi infinito.
Es un vacío que no lo dejó nadie,
se instala solo.
A veces viene y se queda un rato,
después se va.
A veces está varios días,
a veces está un par de horas.

Puedo ayudar a que se vaya,

pero él mismo me tira la cabeza para atrás,
no me deja expresarlo.
Y si no puedo expresarlo,
no lo puedo sacar.

Cuando logro ponerlo en palabras,

se escapa y, aparece de otra manera.
No quiere que lo desaparezca yo,
quiere que me lo arranquen con amor.
Este vacío: se vació.
No quiere desaparecer, 
quiere llenarse con amor.
Con un amor específico,
(se esconde, lo espera).

Acá

Al horizonte,
donde se notan los pasos,
donde todos quieren llegar, 
donde todos se quieren encontrar.

Pero nadie se da cuenta,
de que están acá.
De que estamos todos acá,
que nos hacemos transparentes acá.

Que nos tocamos en este espacio,
que nos buscamos, 
y desbuscamos.
Que despreciamos y,
esperamos.

Que nos da miedo amar,

nos da miedo querer.
Nos da miedo sentir al sentir,
sentir al sentir.
Sentirnos, 
tu cuerpo acá. 
No más futuros,
presentes. 

Mirame, 

(¿me entendés?)
Leeme los pensamientos,
los tengo conmigo,
te los presto,
acercate.

-

Veo una sombra, 
me espero.
Creo sentirte cerca,
pero no te siento.
No te conozco,
no sé que temperatura tiene tu piel.
Me alejo,
(¿de qué?).
Vuelvo y espero.
Te espero, espero.
Ah, los pensamientos,
van, vienen.
Se sientan conmigo,
me tienen miedo,
y yo, les tengo miedo.
Están inquietos,
no me dejan respirar.
Pero te veo venir,
veo volver mi cordura,
mi respiración.
Está todo bien.

IV

Sé que tú me sientes deambular en
tu conciencia.

Oyes cómo retozo por la pradera
con tus manos y con las mías
superpuestas en el aire que rueda
al caer tu párpado. 

Ves que también hay un milagro
tuyo.

Se abre junto al intenso pétalo
de la luna. 

Tu ropaje se ha trastrocado con
mi visita

y se esconde como una anémona que
agoniza
sin extrañar la vida.
Vida que le damos tú y yo en este
infinito descanso,
este laberinto que nos desnuda
y yergue a nuestras ansias,
luces ebrias ya del vino de su
estío perpetuo.
Almas a solas en su descabellado
pedido. 

Pero he vuelto a la placidez de
mi mano,

ese sueño que se acomoda para
acariciarte.
Ya no temo que un súbito girar de
su dedo ocre y deforme
haga trizas el rasgo de tu pausa.

Luis Alberto Spinetta